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sábado, 9 de diciembre de 2017

“COMPLICIDAD”, la palabra más buscada en 2017: Diferentes enfoques

 

"Pero, en definitiva ¿qué es lo nuestro? Por ahora, al menos, es una especie de complicidad frente a otros, un secreto compartido, un pacto unilateral."
- Mario Benedetti

"Cómplice" ha sido la palabra más buscada durante el año 2017, según Dictionary.com. Es la palabra que ha representado los eventos más significativos del año, la que más se ha utilizado en las conversaciones acerca de personajes e instituciones relevantes y poderosas y, como guinda del pastel, la que ha sido elegida como nombre del perfume inspirado en Ivanka Trump, al reconocerse ella misma como "cómplice" del gobierno de su padre.
Según la RAE, la palabra "cómplice" tiene varias acepciones: la primera de ellas es "que manifiesta o siente solidaridad o camaradería", la segunda es "participante o asociado en crimen o culpa imputable a dos o más personas", y la tercera es "persona que, sin ser autora de un delito o una falta, coopera a su ejecución con actos anteriores o simultáneos". En todos los casos, la complicidad supone un acuerdo entre dos o más personas, entre las que es necesario tener un entendimiento entre ambas.
Nos interesa especialmente rescatar el aspecto relacional que tiene este concepto, por lo que pueda aportar en cuanto al entramado de acciones, significados y emociones que surgen entre sujetos.
La reacción emocional al escuchar la palabra “complicidad” tiene esta doble vertiente que tan bien describe la RAE con sus definiciones. Puede hacernos evocar la parte constructiva o agradable del término, como por ejemplo recordar a un amigo que nos ayudó con su complicidad en un momento en el que necesitábamos su apoyo; o bien todo lo contrario, hacernos sentir malestar al traer a la mente algún momento en el que el cómplice lo fue para realizar algún acto desviado, de violencia o conflictivo, como lo es el actual caso de “la manada”, tan presente en las noticias diarias de estas últimas semanas (“No hay complicidad con La Manada -El caso de la presunta violación de Pamplona demuestra que la sociedad no estátan dispuesta como antes a justificar agresiones sexuales por el comportamientode la víctima”)

Nos gustaría señalar algunas de las particularidades que evoca este concepto, desde ambos costados en los que se enmarca su definición, de forma que permita elaborar reflexiones al respecto en primera persona.
Pasamos a mencionar alguna de las situaciones que sirven como ejemplo de cómo la “complicidad” puede ser parte de situaciones y/o comportamientos dañinos, conflictivos o perturbadores de la salud mental, es decir, desde el costado “negativo” de la misma y en las que puede tener un papel en el no alineamiento con la norma social:
Complicidad inconsciente de la mujer en lo referente al machismo: En ocasiones, más de las que se cree, se suele actuar con una complicidad inconsciente en lo que respecta al papel de la mujer frente al machismo. Según Freud se actúa así por miedo a no ser reconocidas por la figura masculina (el padre en última instancia). Aunque dicha afirmación de Freud representa un componente importante a considerar, bien sabemos que la mayoría de situaciones no responden a “una única causa particular”, por lo que en este sentido consideramos que también entran en juego diversos factores para que esta situación se presente: el ambiente, como parte de la cultura en la que hemos crecido, principalmente dominada por hombres, la estructura familiar en la que hemos sido educadas, el sistema de creencias o ideologías del ambiente en el que crecemos, expectativas que la sociedad tiene con respecto al rol de la mujer, discriminación social en salarios y puestos de trabajo, mensajes publicitarios que inundan nuestro día a día, educación sexista, leyes discriminatorias, división del trabajo, etc… Prueba de todo esto lo podemos ver en las muestras recogidas en el proyecto “Sexismo Cotidiano”, que invitaba a mujeres de todo el mundo a dejar constancia en una web y en un perfil de twitter (https://twitter.com/SexismoES) de actitudes que la sociedad ha normalizado. Algunos ejemplos publicados por Yo Dona:
«Cuando practicas deportes extremos, las propias mujeres te dicen: 'Es que eres diferente'», actuando como cómplices inconscientes a favor del machismo.
«Estoy viendo la tele. El mando no funciona y empiezo a desarmarlo. Mi marido me lo quita. 'Deja, deja, ya lo hago yo'». Y se le permite a través de la complicidad inconsciente.
«Nadando en la piscina un día un poco nublado en 'topless'. Un amigo me dice: '¿Pero no tienes frío?'. 'Pues igual que tú, ¿no?', le respondo» Una respuesta diferente que no se nos suele ocurrir de repente. Aquí estaríamos rompiendo con esta complicidad inconsciente.
Complicidad familiar ante situaciones encriptadas: Cada vez nos encontramos con más casos en donde la consigna familiar parece ser: "las cosas que dan vergüenza no hay que decirlas". De esta forma se perpetúan los secretos familiares y se cronifica la enfermedad/patología familiar. En estos casos, la familia no cumple con la premisa de “regulación social” que identificó Sluzki: la familia como elemento que recuerda o reafirma responsabilidades y roles, neutraliza desviaciones, permite disipación de la frustración y de la violencia, y favorece la resolución de conflictos. En los casos en los que no existe esta regulación social, como lo son las familias en las que existen historias de incesto, violencia, consumo de alcohol o drogas, al mantenerse aisladas y transformarse en un sistema cerrado autoabastecido, se favorecen los comportamientos desviados al carecer de contacto social nutritivo. En este sentido, la familia actúa como cómplice y favorece que estos comportamientos desviados se sigan realizando y se cronifiquen.
Complicidad en situaciones de bullying: En enero del 2017 nos encontramos con este titular en El País: "Yo no soy chivato. El acoso escolar solo es posible gracias a la complicidad del grupo que ríe las gracias o calla cómplice. Denunciar abusos acarrea todavía el estigma del soplón". Por desgracia, el día a día en cualquier colegio es que "todos lo saben y nadie dice nada", "hay demasiadas personas que miran hacia otro lado", "chivarse es muy valiente, casi nadie se atreve por miedo a ser acosado". La duda, el miedo y la inseguridad habitan en la mayoría de los cómplices de acoso. Un cómplice puede callar por miedo, porque quiera evitar el rechazo del grupo, por mantener su estatus, por poder físico o de fuerza, por defender o no denunciar a alguien querido, respetado o idealizado… diversas razones como éstas pueden perpetuar el silencio y hacernos cómplices del acosador.
En este sentido, Bárbara Coloroso comenta en su libro “El acosador, el acosado y el no tan inocente espectador”: El matón ya no está actuando solo: los espectadores se han convertido en un grupo de matones que también denigran el objetivo. Desde nuestra perspectiva y experiencia terapéutica,  el bullying representa una caída del lazo social que recae tanto en la víctima como en el acosador, al quedar ambos apresados en la presencia angustiosa de la pérdida y la carencia. Las consecuencias que provoca el bullying para el acosado son muchas ya que el sujeto queda expuesto física y emocionalmente ante el maltratador y ante los espectadores cómplices, llevándole al aislamiento social por miedo a repetir un trauma similar "generándose consecuencias psicológicas que pueden llevar en algunos casos al suicidio" (Bustos, 2009).
El papel de las figuras próximas al acosado, entre ellas familia, educadores, relaciones cercanas y, en este caso, espectadores cómplices, deberá estar centrado en restituir el lazo social a través del apoyo, denuncia y compañía que promuevan una experiencia constructiva y reparadora en la que el acosado sea reconocido en la dimensión que representa lo social arrebatado. También aquí funciona una suerte de complicidad, sólo que en este caso se trata de una que permite la construcción de una red de apoyo que posibilita la superación de una situación de gran dificultad emocional.
Afortunadamente, muchos profesionales se han percatado de la importancia del papel que desempeña este espectador silente, por lo que se han empezado a proporcionar recursos que le permitan romper con el círculo de complicidad en las situaciones de acoso. De esta forma, la mayoría de programas que comienzan a implantarse tienen en cuenta este aspecto en los protocolos de actuación en colegios,  que tratan de borrar el estigma del testigo que da la alarma, así como fomentar el papel activo en no tolerar la violencia (como por ejemplo, la Fundación Anar).
Desde el costado más instrumental y positivo de la complicidad, identificamos algunas situaciones que sirven como ejemplo de cómo ésta puede darse desde la aceptación y desarrollo mental sano en la sociedad actual.
Complicidad entre hermanos: Las interacciones recíprocas entre hermanos, son importantes agentes de socialización en la vida de los niños, particularmente en la infancia. En estas se inscriben los juegos, conflictos e intercambios sociales, que pueden facilitar oportunidades para el desarrollo de la confianza y entendimiento mutuo. A través de ellas los niños aprenden a resolver tareas juntos, organizarse al jugar, seguir ciertas reglas, mientras que las interacciones complementarias en las que uno cuida o enseña al otro algo, proveen oportunidades de guía y apoyo. Según Freud, una multitud de seres humanos no es más que una “masa” hasta que se establecen lazos entre ellos. La mayoría de las relaciones afectivas son ambivalentes, hay hostilidad entre los miembros, como puede haberlas en el grupo de hermanos, pero al sentirse igualmente valorados por parte de la figura a la que se adjudica el papel de líder, los miembros de la masa pueden tener cierta complicidad. Los hermanos, que en algún momento sienten rivalidad, se identifican por su amor hacia el mismo objeto. El grupo de hermanos es un grupo unido, con sentimiento de pertenencia en el que se da la complicidad. En palabras de Clara Ortega, "En el exterior crecemos. Pero no es así para hermanos y hermanas. Nos conocemos como siempre. Conocemos nuestros corazones. Compartimos nuestras bromas familiares privadas. Recordamos nuestros secretos familiares, penas y alegrías. Vivimos fuera del efecto del tiempo".
Complicidad de la madre para con el hijo: Nos referimos aquí a esa complicidad que existe entre madre e hijo desde el mismo momento de la concepción y el nacimiento. Complicidad sana como soporte que permite al niño crecer e irse separando paulatinamente del vínculo bajo el amparo y la protección de la madre. Una de las  primeras evidencias de este tipo de complicidad está en la mirada de la madre hacia su bebé. Esa mirada es el primer espejo en el que el niño empieza a diferenciarse y reaccionar ante el otro, primeros pasos para la construcción sana del autoconcepto, autoestima y seguridad. Conforme el niño crece emocionalmente, empieza a descubrir sus propias necesidades de exploración del entorno y comienza a desprenderse de la mirada de la madre. A partir de aquí, la complicidad de la madre será un elemento importante en esta separación, le brindará seguridad y le apoyará en su desarrollo. Basta un solo ejemplo que expone Cristina Oleaga (autora en elpsicoanalitico.com) para ilustrar este tipo de complicidad: Pareja joven con un niño de 4 años que llevan de la mano y van a subir la escalera de un centro comercial. El niño se suelta y dice "yo solo". La madre reacciona: "Cuidado, no puedes subir solo, el vigilante nos va a llamar la atención" El niño sigue caminando. “Bueno”, dice la madre, “sigue que ahora no te ve, ¡deprisa!”. Hay en esta anécdota un acto de vulneración de la palabra y de la autoridad, una escena en la que como la madre no se basta para limitar -y, así, cuidar-  apela a la amenaza de Otro literalmente armado: el vigilante. Desde el mismo lugar de impotencia, la madre luego se hace cómplice y denigra nuevamente su propia palabra al alentar la transgresión a condición de que no sea vista. El padre comparte la secuencia sonriente, lo cual es ya otra intervención cómplice que duplica la maternal.
Complicidad en la pareja: La complicidad que se va creando poco a poco en la relación de pareja constituye uno de los pilares de cara a fortalecer el vínculo y la construcción de una pareja sana. Los cambios sociales han ido transformando la vida en pareja, fomentando la despersonalización y el aislamiento del individuo, sobre todo en las grandes ciudades, lo que genera un vacío que se pretende colmar con el amor romántico. También se han ido modificando nuestros valores lo que ha propiciado que las expectativas puestas en la vida en pareja sean desmesuradas, ya que se espera conseguir satisfacción de forma espontánea, sin que medie el necesario trabajo y esfuerzo para conseguirlo. También las concepciones más rígidas de familia han ido cambiando, de forma que la vida en pareja tiene menos limitaciones sociales, a la vez que son reconocidas nuevas organizaciones y estructuras familiares. Tal y como afirma Spivacow, aunque estos cambios pueden “desorientarnos” o dar lugar a la necesidad de nuevas reflexiones en relación con los mismos, abren paso a su vez a una vida basada en elecciones más auténticas.
Una parte del trabajo psíquico que exige la vida en pareja es la construcción y remodelación de las representaciones del objeto que posibilitan el procesamiento de la relación. De esta manera, la complicidad en la pareja se va generando con el aumento de la confianza, el compartir, escuchar, no juzgar… es decir, a través de una profunda compenetración, y la creación de un lenguaje propio que ambos entienden que llevará, a su vez, a un lenguaje corporal alineado entre ambos. La complicidad permite afrontar las distintas circunstancias y etapas de la vida en pareja. Requiere de una buena actitud, deseo de compartir, confianza, alto nivel de comunicación, a la vez que contempla la capacidad para evitar máscaras y mostrar vulnerabilidades.
Complicidad del terapeuta con su paciente:  Tal y como comenta Lacan, en el contexto del trabajo terapéutico también existe una complicidad abierta a la sorpresa. En un análisis existen dos jugadores con un interés común: la curación. Sujeto y saber están perfectamente hechos para entenderse y generar la deseada alianza terapéutica. En este sentido la complicidad del analista para con el paciente es entendida como regulador de la norma social imperante. La complicidad debe dejar espacio a una visión objetiva de las dos partes, permitiendo que dicha complicidad pueda dar paso a la aceptación de lo indecible y lo incomunicable para una mejor elaboración de las circunstancias y relaciones significativas, así como para una mejor aceptación de “los estados subjetivos” y cómo operan en el día a día.
La falsa complicidad con los demás: Ésta, muchas veces esconde carencias que tenemos y solemos ser cómplices de los demás con el fin último de obtener el beneficio secundario que esto nos aporta; también esconde la falta de reconocimiento de nuestras propias necesidades o deseos, o la capacidad para hacerlos valer.
Esta situación la encontramos con frecuencia en pacientes a los que les resulta muy fácil generar complicidad con sus amigos, compañeros de trabajo o familiares, pero tienen serias dificultades para enfrentar y hacer valer sus propias necesidades.
Dos casos que nos pueden servir de ejemplo: Paco trabaja en el departamento de marketing de una multinacional. Cada vez que surge un conflicto entre alguno de sus compañeros y la empresa, de manera inconsciente, él se erige en defensor de los derechos de su compañero y actúa como portavoz del mismo, sin darse cuenta de que este  impulso en realidad es el reflejo de su incapacidad de denunciar sus propias quejas. A través de la denuncia de la situación de su compañero está reclamando y denunciando sus insatisfacciones con la compañía, quejas que no se atreve a plantear directamente en primera persona. La complicidad con sus compañeros está enmascarando la falta de “complicidad” consigo mismo.
Un segundo ejemplo: La familia de Carmen acostumbra a comprar los regalos de manera grupal. Sin embargo, cada vez que hay que comprar un regalo a un miembro de la familia, ella es la que acaba haciéndolo "porque nadie lo hace nunca y si no lo hace ella, se quedarían sin regalo". Incluso en el cumpleaños de Carmen, es ella quien se compra su propio regalo, "cuando serían ellos los que lo tendrían que hacer". Aún apareciendo como “la buena” y la cómplice familiar en estos aspectos, lo que Carmen inconscientemente quiere decirle a toda la familia es "si lo hago yo con los demás, quiero que los demás lo hagáis también conmigo". El problema es que ni lo denuncia, ni les da espacio para que esto pueda ocurrir, no vaya a ser que se les olvide y el chasco que se llevaría sería aún peor, porque esto le estaría diciendo que "no la quieren". En este caso, Carmen es cómplice de una dinámica familiar que, a pesar de rechazarla y denunciarla en su espacio íntimo, permite que siga ocurriendo. Sin embargo, la necesidad de rescatar su valor y rol dentro de la familia, la lleva a alinearse con dicha dinámica con la que no se siente cómoda, impidiendo, a su vez, que sus familiares puedan demostrarle su cariño o asumir sus roles de manera activa y constructiva a través del gesto que supone la compra de su regalo.
Como apunte final, rescatamos la reflexión de R. Aldana: "La complicidad permite aceptar sin exigencias ni hiperapegos, sin necesidad de cambiar nuestra esencia ni de complacer necesidades infantiles o extremas. Es entonces cuando se construyen vibraciones que se complementan a la perfección, de la misma manera que un secreto compartido le guiña el ojo a la incondicionalidad del alma."

Fuentes:
-        FREUD, S. (1921). Psicología de las Masas y Análisis del Yo. O.C. Tomo XVIII. Buenos Aires: Amorrortu, 2008.
-        Raúl Páramo Ortega - El psicoanálisis y lo social: ensayos transversales (2006)
-        J.Lacan - Clase 16 - 19.05.1965 - Biblioteca J. Lacan (http://www.psicoanalisis.org/lacan/12/16.htm)
-        Nelson Días "La complicidad: pretensión de completud" (2011)
-        Sluzki: La Red Social: Fronteras de la práctica sistémica" (1996)
-        B. Coloroso - El acosador, el acosado y el no tan inocente espectador (The Bully, the Bullied, and the Bystander - 2009)
-        P. Álvarez - A. Carbajosa. Yo no soy chivato - El país - 21.07.2017
-        C.A. Reyes Lozano - Psique: breve reflexión psicoanalítica acerca del bullying (1986) - Universidad Nacional Andrés Bello, Chile.
-        M.A. Spivacow - La pareja en conflicto: aportes psicoanalíticos. Buenos Aires: Paidós, 2011.

-        R. Aldana - Existe algo mejor que un amor: una complicidad (2016). La mente es maravillosa.

jueves, 9 de marzo de 2017

¿Tiene género el inconsciente social?

Es mejor apoyar la igualdad con acciones, que apoyarla con palabras

Pedro Bavasso
El género es un concepto relativamente reciente en las ciencias sociales. Hace referencia a lo masculino y lo femenino, a las cualidades y características que la sociedad atribuye a cada sexo. Nacemos con un determinado sexo, pero aprendemos a ser hombres y mujeres porque las percepciones de género están firmemente ancladas en la cultura, varían y evolucionan a lo largo del tiempo. Sin embargo, en todas las culturas, el género determina el poder y los recursos de hombres y mujeres.
Durante los años sesenta uno de los asuntos internacionales que más publicaciones generó fue el de la denominada "revolución sexual", y en los últimos tiempos es la cuestión del género la que está engendrando un mayor número de investigaciones.
Aprovechando que este mes han concurrido varios hechos relacionados con el tema: el día de la mujer trabajadora, la polémica generada por la plataforma de presión social hazteoir.org con respecto a su campaña tránsfoba "los niños tienen pene y las niñas tienen vagina", censurada por contravenir ordenanzas municipales, en la que en palabras de Lola López "Hazte Oír ha confundido la anatomía con la identidad de género, ignorando el sufrimiento de quienes no encajan en esta división", etc... nos gustaría dar visibilidad a las distintas opiniones y manifestaciones con respecto al inconsciente social y el género desde un punto de vista psicoanalítico.
El inconsciente social se refiere a la existencia de restricciones y limitaciones de los acuerdos establecidos en lo relativo a temas sociales, culturales y de comunicación, y cuyos grados de variación no son percibidos conscientemente por los individuos. Esto incluye ansiedades, fantasías, mitos, defensas y relaciones objetales, al igual que varios aspectos de factores y fuerzas socio-culturales-económico-políticas muchos de los cuales han sido también co-construidos inconscientemente por miembros de grupos específicos.
De acuerdo con la reciente definición de Weinberg del inconsciente social, los mitos y los cuentos de hadas son reconocidos como portadores de estos mensajes y reveladores de las ansiedades de una sociedad en particular.
Para apuntar varias cuestiones al respecto, revisamos los artículos de Raufman, Weinberg y Roth, autores que han ofrecido contribuciones importantes y novedosas en este sentido.
Su principal argumento es que tanto los textos literarios, como las historias cortas populares o los cuentos de hadas, pueden considerarse como una excelente expresión de los conflictos colectivos inconscientes de una sociedad. Desde las exploraciones teóricas de Freud, los cuentos de hadas y los mitos han sido considerados como fuentes valiosas para la exploración de la mente humana y la comprensión de cómo funciona, incluyendo los posibles significados inconscientes.
El hecho de recopilar cuentos de hadas juega un papel equivalente al de recopilar memorias de la infancia (Freud 1913).
Recientemente, esta conceptualización de los cuentos populares ha sido incluida en el concepto del inconsciente social que da cuenta de las variaciones sociales de nuestro comportamiento, pensamiento y preocupaciones.
Estas teorías no reclaman que los mitos y los cuentos de hadas sean inconscientes, sino producto de la consciencia que pueden expresar, reflejar y hacerse eco de las dimensiones inconscientes y de forma indirecta, ayudan a integrar estas dos divisiones de la mente entre la sociedad y los individuos.
Zipes señala que hasta el siglo XIX los cuentos de hadas no fueron recogidos y contados para las mujeres. Además, la mayoría de las colecciones de cuentos, que se pudieron escribir y leer sobre los mitos recogidos, así como libros religiosos, y otros textos, excluían a las mismas.
En términos de cuentos de hadas, mitos y cuentos populares, existe una co-construcción interactiva entre el individuo y el cuento, una incorporación social en cada cuento y la persona o el grupo social que “inventó” el cuento dentro de un determinado contexto social y ansiedades determinadas.
Parece claro que el atrincheramiento cultural de los cuentos de hadas en las sociedades occidentales ha ocurrido en una cultura dominada por los hombres y mayormente para niños varones.
Hay que tener en cuenta que los cuentos de hadas y aportaciones religiosas al inconsciente social parecen ser predominantemente masculinos. De hecho, desde un punto de vista psicoanalítico, esto no es accidental.
En este sentido, se han encontrado más de 24.000 cuentos populares, todos ellos transmitidos oralmente, principalmente por mujeres. La comparación de éstos con sus paralelos en famosas colecciones modernas recopiladas e impresas por hombres, ha sido objeto de numerosas investigaciones.
Dundes (1989) señaló la necesidad de estudiar las versiones particulares de cuentos populares comunes a una comunidad étnica específica para poder detectar las formas en las que el folclore es modificado para encajar con la ideología local o las tendencias mundiales del momento. Otros autores también señalan el rol que los cuentos de hadas juegan en la socialización de género al haber sido modelados e influidos por las agendas culturales, sociales y políticas de la comunidad.
Una revisión de cuentos de hadas "feministas" se puede encontrar en el trabajo realizado por Haase (2000). Una buena forma de trazar la voz femenina es buscar las narraciones transmitidas oralmente por mujeres y compararlas con las colecciones impresas de cuentos bien conocidas y frecuentemente publicadas por hombres.
Foto: Gustavo TM
Uno de los aspectos a señalar es el del papel de las figuras heroicas masculinas en leyendas o mitos, que se distancian de las heroínas como Cenicienta o Blancanieves, que no son figuras heroicas.  Su éxito no es personal, y no pueden servir como modelos sociales. Se asocian con emociones primitivas y valores, percibidos en la narración como inferiores a las representaciones culturales y racionales de los roles patriarcales masculinos. Esta es la razón por la que es tan importante familiarizarse con los cuentos de hadas transmitidos oralmente por mujeres y compararlos con los cuentos impresos recogidos y publicados por hombres.
Un ejemplo podría ser el de la joven que se sacrifica por la supervivencia de su hermano en el cuento de los Grimm "Los Doce Hermanos" en el que la heroína es condenada a un silencio prolongado para poder salvar a sus hermanos del hechizo de la bruja. Si se compara esta versión de los hermanos Grimm con sus paralelas orales recogidas en los archivos de los cuentos populares israelís, éstos presentan a una heroína que no para de hablar para mantener a sus hermanos vivos y humanos.
Algunos colectivos (‘ex feministas’) que han estudiado los personajes femeninos silenciosos en los cuentos de hadas, asocian el discurso con la acción, expresando su voz y pidiendo libertad. Por su parte, el silencio suele ser percibido como algo inferior al discurso y se ve a los personajes silenciosos -frecuentemente femeninos- como de naturaleza pasiva, en comparación con la figura del varón activo. Estas interpretaciones están alineadas con el gran número de publicaciones dedicadas al estatus de las mujeres y la forma en la que son percibidas en términos de discurso y silencio.
En este sentido, se han propuesto algunas soluciones. Una de ellas, la opción de reescribir los cuentos, no resuelve el problema de las representaciones de los estereotipos de los roles de género, ya que se descontextualiza el relato y pierde el sentido que en su día tuvo a nivel social y cultural. Por ello, se han propuesto otras dos alternativas:
La primera es hacer una relectura de estos cuentos revelando los mecanismos sociales que operan en la narración y enfatizando visiones alternativas en relación con el discurso y el silencio. En esta línea, desde la teoría psicoanalítica, los silencios adquieren cualidades creativas y comunicativas. La práctica psicoanalítica reconoce la necesidad de mejorar los métodos de escucha de los silencios del paciente, con el fin de identificar qué es lo que está queriendo decir con ese silencio. Se han identificado dos categorías de silencio, una de ellas lo considera como una resistencia en la que el paciente, de manera consciente o inconsciente, no quiere hablar; el reto en este caso es superar el obstáculo por medio de la identificación de las dinámicas que subyacen a esta resistencia. La segunda categoría considera al silencio como un poderoso elemento de la comunicación, a través del cual ciertas cosas, que no pueden ser expresadas en palabras, pueden ser elaboradas. Adoptando este enfoque, se puede articular la forma en la que "escuchamos" al silencio de las heroínas de los cuentos de hadas.
En línea con lo que dice Bacchilega (1997), los cuentos de hadas sirven como espejo, reflejando al intérprete. Massoud Khan (1974) describe la terapia con un joven de núcleo esquizoide, en la que el silencio era una forma de recrear las experiencias de su primera infancia y sus intentos por comunicarse con una madre depresiva. Solo a través del silencio, el paciente fue capaz de expresar un mayor rango de sentimientos y emociones al terapeuta. En este caso, como herramienta de comunicación, no solo el silencio no se entiende como "inferior" al discurso, sino que se considera como un tipo de creatividad mental.
Desde esta reflexión, es posible adoptar una perspectiva diferente con respecto a las heroínas silenciosas de los cuentos de hadas. Una perspectiva que nos anima a hacer una cuidadosa escucha de su silencio, intentando revelar sus diferentes significados ocultos y no verlas automáticamente como heroínas sacrificadas. En su lugar, este sacrificado silencio puede verse como un grito de auxilio producto de la discriminación social.
La segunda alternativa, es la que hemos mencionado anteriormente: comparar los textos impresos masculinos con los orales femeninos. Las heroínas mostradas en las versiones orales son más activas que las expuestas en las versiones de los Grimm. No solo no son silenciadas, sino que parecen tener más grado de libertad en cuanto que la belleza no es su principal característica. Es cierto:, aún queda mucho trabajo por hacer para conseguir la igualdad y no estamos sugiriendo que los cuentos no contengan sesgos de género o discriminación sexista. N obstante, la oportunidad de comparar los cuentos orales con los escritos puede ayudar a revelar algunos de los mecanismos sociales involucrados en este tema.
El inconsciente social, como ya hemos comentado, se nutre de las historias populares como códigos de la experiencia social y a través de ellas, vamos viendo sus cambios y evolución a través del tiempo.
De manera gradual, la palabra escrita ha ido reemplazándose por películas y animaciones y a la colección de conocidos cuentos de hadas se han incorporado “El Mago de Oz”, Harry Potter, los Juegos del Hambre, y muchos más que dan cuenta de la situación cultural, social, política y económica actual. En cada uno de ellos, el héroe o la heroína afronta un peligro o tiene que hacer un viaje, debe superar obstáculos y, en la victoria, permanecen ‘puros e inocentes’. También encontramos libros que impactan en la sociedad de manera no esperada (como es el caso de 50 sombras de Grey).
Foto: Albert García
Hoy en día existen plataformas de presión social, comunidades de ciudadanos activos que buscan promover la participación de la sociedad. Algunas son negocios privados que obtienen ingresos en función de las peticiones que dejan los ciudadanos en su web, otras tienen una clara orientación política y/o religiosa.
Plataformas de juego, youtubers, redes sociales, todos juegan un papel importante en cuanto a la transmisión y reflejo de la sociedad actual, en cuanto a comportamiento, pensamiento y preocupaciones del momento, son portadores de estos mensajes y reveladores de las ansiedades de una sociedad en particular.
¿Qué es lo que hoy en día hace que una película, un libro, etc. triunfe e impacte en la cultura? Shudson identifica cinco factores para explicar el éxito de una idea, tomando el ejemplo de 50 Sombras de Grey:
  • Recuperabilidad (accesible a las personas) se consigue por medio de internet y mecanismos de lectura electrónica.
  • Fuerza retórica (resulta atractivo) por su contenido erótico/pornográfico.
  • Resonancia (relevancia para ser público) con una cultura en la que la sexualidad se ha ido volviendo cada vez más autónoma, un campo de acción independiente que contiene sus normas y sus valores propios.
  • Retención institucional (capacidad de alcanzar a muchas personas) reside en que movilizó muchas organizaciones sociales.
  • Resolución (capacidad de influencia) debe encontrarse en el hecho de que ha tenido un impacto significativo en la vida sexual de sus lectores.

Illouz dice que intenta comprender cómo el intenso placer que provoca la lectura de la trilogía resuena con la estructura sociológica de las relaciones de hombres y mujeres en la actualidad. Dicho de otro modo: cómo encaja en las estructuras culturales de países posfeministas en el capitalismo tardío… Entender un relato no es simplemente un proceso cognitivo, sino un difuso y complejo proceso en el que usamos la cultura (sus valores, sus historias e ideales) para dar sentido a nuestra propia experiencia. En definitiva, se trata de entender por qué ciertas narraciones son tan “apropiadas” para su sociedad.
Podemos suponer que los best seller codifican condiciones sociales que amenazan la capacidad de los individuos de perseguir algún objetivo central, como la sociedad, la felicidad o la riqueza material.
Foto: Mehran-Djodan
Una segunda hipótesis que plantea Illouz es que los textos tienen probabilidades de hacerse muy populares cuando ofrecen resoluciones (simbólicas) a contradicciones sociales.
Sumado a todo lo anterior, está el hecho de que el feminismo ya no representa únicamente un movimiento político, sino un código cultural utilizado en la publicidad, series de televisión, películas y novelas.
Ahora bien, tal y como se pregunta Núñez, si bien el feminismo ha hecho progresos en el lugar del trabajo (con la demanda de igual paga y representación en los puestos de dirección), dicho progreso no es palpable en las esferas del consumo y de los medios, donde las mujeres están hoy todavía más sexualizadas, y el control de los hombres se ha profundizado. El resultado ha sido una mayor sexualización de la identidad de la mujer… Es a través del sexo y la sexualidad que se muestra a las mujeres realizando un simulacro de su emancipación.
De este modo, parece que la sociedad actual intenta incorporar nuevos códigos y símbolos, mientras lucha contra opciones imparciales que, o bien rebaten el statu quo y la historia cultural con posiciones y dudas extremas en materia de género; o bien se acomodan en resoluciones de pseudo-igualdad con el objetivo de satisfacer ciertas demandas sociales. Aunque cada vez se hagan más esfuerzos por comprender el tema y generar cambios, convivimos en una sociedad en donde la igualdad de género sigue siendo una entelequia. El tema representa uno de los tópicos y reflexiones que más inconsistencias genera a nivel personal y social; lo cual sin duda tiene que ver con el material de aquel inconsciente social que emerge en las narraciones sobre las que hemos reflexionado. Ser consecuente con un compromiso ideológico en cuanto a la igualdad, requiere dotar de nuevos significados las narraciones, de forma que consigan enriquecer dicho cambio.
Como muestra de la dicotomía en la que actualmente nos encontramos, pasamos dos ejemplos que lo ilustran:
  •  Vídeo en youtube que satiriza la prohibición de las mujeres saudís al volante. "No Woman, nodrive" (2013)
  • Artículo y publicidad de Vogue:

Y, por último, transcribimos un párrafo publicado por Lola López Mondéjar con opiniones al respecto:

El inconsciente es machista y sexista, insisto, porque se formó a partir de un lenguaje patriarcal que aún no podemos matizar suficientemente para que se incluya a las mujeres; porque incorporó relaciones familiares donde la dominación masculina y el privilegio epistémico del varón eran la norma; porque reproduce involuntariamente una cultura donde la mujer ocupó siempre lugares subordinados. Todo esto construyó nuestros mecanismos más íntimos, y configuró la subjetividad de hombres y mujeres al modo convencional. De ahí que, en la lucha por la igualdad, el escenario de la batalla haya de ser tanto interno como externo. Porque no se trata solo de cambiar nuestra conducta racional aplicando voluntad y cognición, sino de vigilar una disposición inconsciente automática, irracional y, a menudo, sutil, que persiste en actitudes en las que quizás no nos reconozcamos, tan contrarias pueden llegar a ser respecto a nuestra representación consciente. Es por eso que la auto-vigilancia tiene que ser estricta, porque la identificación de las inercias no es fácil, y porque el patriarcado cuenta con un terrible cómplice interior. Un cómplice con quien en algunas cuestiones es difícil negociar, que nos llena siempre de contradicciones. Un cómplice que ríe los chistes machistas, por ejemplo, o que educa de forma diferente en las tareas domésticas a nuestros hijos que a nuestras hijas. Todo ello, a nuestro pesar. 

        Fuentes:
  • Eva Illouz - Illouz, E. (2014) Erotismo de autoayuda. Cincuenta sombras de Grey y el nuevo orden romántico. Buenos Aires: Katz. Socióloga y escritora (1961) - 2 de junio de 2015 - Marta Hurtado de Mendoza — @pandademendoza
  • https://fnunezmosteo.wordpress.com/2015/03/26/cincuenta-sombras-de-grey-segun-eva-illouz/
  • Benneth Roth (2015) Does the Social Unconscious have a Gender? Response to Tubert Oklander's (2014) and Raufman and Weinberg's (2014) articles on the Social Unconscious
  • Ravit Raufman and Haim Winberg. Response to Bennett Roth's (2015) Does the Social Unconscious have a gender? Response to Tubert Oklander's (2014) and Raufman and Weinberg's (2014) articles on the Social Unconscious
  • http://www.vogue.es/moda/tendencias/articulos/tendencia-genero-neutro-genderless-moda-unisex/22643
  • http://www.fao.org/gender/gender-home/gender-why/por-que-el-genero/es/
  • https://www.youtube.com/watch?v=Ko9IyZUO0-o
  • Lola López Mondéjar. El inconsciente es patriarcal: cuidado con él. http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/03/08/inconsciente-patriarcal-cuidado/811655.html