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domingo, 12 de noviembre de 2017

Rescatando el mundo emocional de la mujer durante el embarazo

El embarazo es un momento de mucha complejidad, dados los cambios que se producen en distintos niveles en la vivencia de la mujer (físicos, psicológicos, en la pareja…). Aunque se le suele otorgar mucha importancia a los cambios físicos y temas del cuidado en cuanto a alimentación y hábitos para el desarrollo sano del feto, son muy pocos los escritos que se dirigen a informar y orientar en cuanto al plano emocional y psicológico de la futura madre.

Autores como Stern, llaman la atención sobre el tema de la maternidad como una “asignatura pendiente” para la sociedad en general. Muchas sensaciones que son experimentadas por las embarazadas y las madres recientes son consideradas un tabú por la sociedad (incluyendo, por ejemplo, la depresión post-parto). Es una cuestión muy reciente el hecho de empezar a incorporar en la sanidad y en programas de orientación los aspectos que se vivencian en esta íntima experiencia psicológica, ya que los esfuerzos han estado orientados a aspectos más estructurales, como aquellos que informan sobre los cambios físicos o fisiológicos que se experimentan y lo que debe ser el cuidado de la madre de cara al desarrollo sano del feto.

El mundo interno de aquella que será madre resulta en muchas ocasiones tan complejo que cuesta poner en palabras las vivencias que se experimentan. Cada vez son más aquellas madres -sobre todo las primerizas- que valiéndose de la difusión que permiten las redes sociales intentan compartir y expresar el universo de vivencias y emociones que inundan ‘la dulce espera’ y el primer contacto con el bebé.

Es por ello por lo que nos animamos a compartir algunas reflexiones que se hacen desde el plano psicológico acerca de las fantasías y el mundo emocional durante el embarazo, así como la experiencia interna y los cambios a los que va haciendo frente la madre, en la medida en la que ésta va construyendo su identidad materna.

Lo cultural en la maternidad y el embarazo

Desde distintas concepciones culturales y religiosas, se idealiza la maternidad y se la equipara con la feminidad. Sin embargo, la maternidad va más allá de la mera reproducción encajada en el orden ‘natural’ o biológico, y representa una experiencia humana en donde, en palabras de Glocer, se entretejen planos diversos y complejos: el amor, el deseo y la creatividad. Aunque hay un soporte biológico y corporal, la maternidad se construye a través de significados que dan lugar a la experiencia maternal y que son muy variados e íntimos de acuerdo con la mujer que lo vivencia, siempre enmarcados en su historia.

Resulta necesario dotar al concepto de embarazo de una visión compleja e integral, verlo como un fenómeno que no deja de tener características diversas según la cultura en la que se inscribe, así como diferentes presentaciones y vivencias en las mujeres, que va más allá del pensamiento colectivo que idealiza esta etapa, dificultando la posibilidad de que las mujeres puedan expresar sus sentimientos ambivalentes ante la espera del bebé. En este sentido, Glocer apunta que muchos aspectos de la vivencia emocional de la mujer son reemplazados por la idea cultural de maternidad, idealizando la misma y anulando la posibilidad de que sean expresadas las contradicciones y ambivalencias que muchas veces esta experiencia trae consigo.


Asimismo, lo cultural tiene implicaciones que llevan a la búsqueda -consciente o no- del embarazo. Desde pequeñas se prepara a las niñas ante la maternidad futura, preparación que va desde los juegos y canciones infantiles, el cuidado que proveen a sus hermanos y hermanas, hasta las tareas que se realizan en casa. Aunque esta es una cuestión en la que la época actual ha impreso y exigido cambios, sigue siendo lo más frecuente en el imaginario cultural.

La sociedad sigue dictando ‘normas implícitas’ acerca de las sensaciones que de alguna manera están permitidas por parte de la mujer durante el embarazo y hacia su futuro hijo, lo que se fundamenta en un costado principalmente biológico: su capacidad para gestar, parir y cuidar. Una mirada más profunda y genuina nos muestra que en la maternidad subyacen sensaciones muy variadas, sentimientos de ambivalencia, preocupaciones, fantasías y síntomas que dan cuenta de todo ello y resultan tremendamente particulares. Cuando escalamos desde el plano biológico al psicológico, vemos que la vivencia del embarazo resulta ser una experiencia particular en cada una de las mujeres que lo vivencia, además de despertar conflictos internos personales que han de tener el espacio para ser expresados más allá del mandato cultural.

En este sentido, tal y como apunta M. Langer, los problemas de la maternidad se sitúan en un cruce de caminos entre las determinaciones biológicas y los patrones culturales, entre la familia y la sociedad, la “felicidad” íntima y las obligaciones colectivas, el mundo privado y la escena pública. Como comenta la autora, esta cuestión se ve claramente ejemplificada en el caso de la mujer profesional, en donde se suele atribuir un conflicto entre el ejercicio exitoso de una profesión, al desempeño eficaz y satisfactorio de las funciones maternas. Esta contradicción, a pesar del cambio ideológico actual, la lucha feminista y los avances en el terreno de la igualdad, siguen representando un desfase entre la libertad de la experiencia de embarazo y maternidad individual y genuina, y los ideales, actitudes y valores que culturalmente se les adjudican a estas experiencias.

El mundo emocional de la mujer durante el embarazo

Stern apunta que la madre nace psicológicamente en tanto en cuanto su bebé lo hace físicamente. Sin embargo, esto sucede mucho antes, ya que durante el embarazo empieza a conformarse una nueva identidad, apoyada en una experiencia incomparable a nivel físico y emocional que afecta todas las facetas de la mujer, tanto intra como intersubjetivamente.

Egon Schiele
Además de preparar el contexto real para la llegada del bebé, la mujer empieza a construir un espacio para éste en su mente, en su discurso y en sus fantasías. Asimismo, surgen interrogantes en cuanto a su nuevo rol y pueden surgir preocupaciones relacionadas con la toma de conciencia de la responsabilidad de garantizar la supervivencia del bebé, así como su posterior desarrollo, lo que irá dotando -en la medida en la que se gestionen estas emociones- de un sentimiento de valía materno fundamental.

Los primeros meses constituyen entonces, un terreno emocional de ensayo y preparación. La mujer imagina, sueña, teme y crea fantasías alrededor de la identidad de su futuro bebé, así como de la propia y la del padre. En muchas ocasiones, la percepción en cuanto a la pareja cambia, de manera que la mujer embarazada empieza a interesarse más por la identidad paterna de su pareja.

Se forman escenarios imaginarios con personajes imaginarios (bebé imaginado, yo-madre imaginada, pareja-padre imaginado, padres-abuelos imaginados), fantasías todas ellas relacionadas estrechamente con su historia, valores, miedos internos y mitos familiares. Así, en palabras de Stern, “cada madre construye en su mente el bebé que desea, sueña y teme tener” … y todo este ensayo imaginario de preparación será vital para la aparición de la identidad materna.

Alrededor del tercer mes de embarazo, cuando la viabilidad del embarazo y la salud del feto están, por lo general, garantizadas, se abre un proceso imaginativo mucho más productivo. La experiencia real del feto y las sensaciones que se perciben van dando cuerpo al bebé imaginario y dotándole de un retrato y movimiento.

Durante el embarazo resurgen fantasías previamente reprimidas en torno a la identificación con el propio bebé y la propia vida fetal. Es indispensable que la madre cree una posición adaptativa entre su mundo interno y el mundo externo para que pueda facilitarle la adaptación a su hijo.

Así, la mujer pasa de ser hija a ser madre, con las correspondientes emociones contradictorias entre la pérdida de una etapa que deja atrás, y la nueva etapa que empezará. Muchas veces se incrementa el interés por otras mujeres que son o serán madres, como una forma de búsqueda de identificaciones y reconocimiento. Suele surgir un interés renovado por la maternidad de la propia madre, y algunos autores sugieren la aparición de nuevos triángulos que sostienen la formación de la identidad materna: además del triángulo padre-madre-bebé, se encontraría el de madre(abuela)-madre-bebé.

En este sentido, Stern apunta que el vínculo de apego comienza a formarse durante el embarazo, y describe tres patrones genéricos diferentes de relación, que se relacionan a su vez con la historia familiar de la mujer:

-Un patrón de apego superficial, en el que la futura madre pone cierta distancia en su experiencia de maternidad. Puede estar más o menos implicada en su embarazo, pero no se enfrenta directamente con lo que la maternidad implica. El panorama de sus relaciones familiares es visto desde la distancia y no se le otorga mucha importancia.

-El patrón de apego implicado, que define a una madre muy implicada en su maternidad basándose en sus relaciones primarias y apoyándose muy concretamente en identificaciones con su madre.

-El patrón de apego autónomo, refleja a una mujer que se implica en la relación con su hijo a la vez que piensa en su propia relación con su madre, pero pone cierta distancia emocional como madre y como hija.

En este sentido, las fantasías de la madre acerca de cómo será el bebé y su propia identidad materna, también pueden llegar a impregnarse de aquellas necesidades de la madre, convirtiéndose en ‘fantasmas’ que acompañan la relación con su hijo. Por ejemplo, madres que buscan en el bebé el amor incondicional que no han sentido en su relación como hijas, bebés que vienen a ocupar el lugar de otro ausente o que buscan dotar de un sentimiento vital a la madre. Dichos fantasmas no sólo pueden provenir del espacio emocional materno, sino a su vez, de los contextos familiar y de pareja.

Lo familiar se filtra en las fantasías de maternidad a través de la vivencia de la madre como hija, los legados familiares y cómo se definen los roles de parentalidad a modo de ‘tratados familiares’. Estos procesos de expectativas y atribuciones se amplían a la familia extensa, y generan una fantasía e imagen colectiva del bebé, así como una idea de qué tipo de madre se desea ser.

Es importante que la mujer embarazada pueda permitirse hacerse preguntas en cuanto a su propia identidad como hija para dar pie a descubrir su manera personal de ver y ejercer la maternidad. Aunque las imágenes e historias familiares estén muy presentes (la imagen real e imaginaria de la propia madre; la de otras figuras maternas como abuelas, tías; o reglas, normas, vías de expresión del afecto en la historia de la familia…), la madre ha de tener un espacio de reflexión que le permita ir construyendo una identidad materna única y propia, así como una imagen también única y propia de su bebé. Bien es cierto que este espacio de fantasía se irá consolidando con la experiencia real una vez nacido el bebé. 

Durante el embarazo la futura madre irá construyendo paulatinamente una historia que conformará el relato vital del bebé, así como su propia imagen como madre, que le ha de permitir en un futuro marcar un rol organizador para el niño en su propio proceso de subjetivación y crecimiento.

La reflexión sobre estas cuestiones permite no solo ser conscientes del proceso emocional y mental que atraviesa la futura madre, sino también de aquellas cargas que dan forma al bebé imaginado, de manera que tanto madre como hijo puedan establecer una identidad genuina y propia ante el paso a la realidad.

Aunque el mundo emocional y las fantasías que rodean el embarazo son mucho más complejas que las reflexiones generales aquí rescatadas, es importante que progresivamente se pueda abrir paso a una comprensión de los aspectos psicológicos del embarazo tan amplia y comprehensiva como la que se ha conseguido en cuanto al mismo en el plano médico o físico. Poder transmitir la información y orientación pertinentes en cuanto a los cambios y procesos intra e intersubjetivos que se dan en esta etapa, puede posibilitar un equilibrio bio-psico-social tan necesario en esta vivencia. Este tiene una importancia fundamental de cara a la salud emocional de la madre y el bebé, y brinda la posibilidad de abordar de manera sana los eventos que se sucederán en esta etapa y en las siguientes. 

Artículo de Kreadis con información de:

-Hugo Vezzetti. Marie Langer: Psicoanálisis de la maternidad.
-Alma Pichardo y Claudio Góngora. Abordaje psicoanalítico del primer embarazo.
-Maylis Del Castillo en Aperturas Psicoanalíticas. Revisión“El nacimiento de una madre: Cómo la experiencia de la maternidad cambia la vida para siempre” por Stern, D. y cols.


jueves, 9 de marzo de 2017

¿Tiene género el inconsciente social?

Es mejor apoyar la igualdad con acciones, que apoyarla con palabras

Pedro Bavasso
El género es un concepto relativamente reciente en las ciencias sociales. Hace referencia a lo masculino y lo femenino, a las cualidades y características que la sociedad atribuye a cada sexo. Nacemos con un determinado sexo, pero aprendemos a ser hombres y mujeres porque las percepciones de género están firmemente ancladas en la cultura, varían y evolucionan a lo largo del tiempo. Sin embargo, en todas las culturas, el género determina el poder y los recursos de hombres y mujeres.
Durante los años sesenta uno de los asuntos internacionales que más publicaciones generó fue el de la denominada "revolución sexual", y en los últimos tiempos es la cuestión del género la que está engendrando un mayor número de investigaciones.
Aprovechando que este mes han concurrido varios hechos relacionados con el tema: el día de la mujer trabajadora, la polémica generada por la plataforma de presión social hazteoir.org con respecto a su campaña tránsfoba "los niños tienen pene y las niñas tienen vagina", censurada por contravenir ordenanzas municipales, en la que en palabras de Lola López "Hazte Oír ha confundido la anatomía con la identidad de género, ignorando el sufrimiento de quienes no encajan en esta división", etc... nos gustaría dar visibilidad a las distintas opiniones y manifestaciones con respecto al inconsciente social y el género desde un punto de vista psicoanalítico.
El inconsciente social se refiere a la existencia de restricciones y limitaciones de los acuerdos establecidos en lo relativo a temas sociales, culturales y de comunicación, y cuyos grados de variación no son percibidos conscientemente por los individuos. Esto incluye ansiedades, fantasías, mitos, defensas y relaciones objetales, al igual que varios aspectos de factores y fuerzas socio-culturales-económico-políticas muchos de los cuales han sido también co-construidos inconscientemente por miembros de grupos específicos.
De acuerdo con la reciente definición de Weinberg del inconsciente social, los mitos y los cuentos de hadas son reconocidos como portadores de estos mensajes y reveladores de las ansiedades de una sociedad en particular.
Para apuntar varias cuestiones al respecto, revisamos los artículos de Raufman, Weinberg y Roth, autores que han ofrecido contribuciones importantes y novedosas en este sentido.
Su principal argumento es que tanto los textos literarios, como las historias cortas populares o los cuentos de hadas, pueden considerarse como una excelente expresión de los conflictos colectivos inconscientes de una sociedad. Desde las exploraciones teóricas de Freud, los cuentos de hadas y los mitos han sido considerados como fuentes valiosas para la exploración de la mente humana y la comprensión de cómo funciona, incluyendo los posibles significados inconscientes.
El hecho de recopilar cuentos de hadas juega un papel equivalente al de recopilar memorias de la infancia (Freud 1913).
Recientemente, esta conceptualización de los cuentos populares ha sido incluida en el concepto del inconsciente social que da cuenta de las variaciones sociales de nuestro comportamiento, pensamiento y preocupaciones.
Estas teorías no reclaman que los mitos y los cuentos de hadas sean inconscientes, sino producto de la consciencia que pueden expresar, reflejar y hacerse eco de las dimensiones inconscientes y de forma indirecta, ayudan a integrar estas dos divisiones de la mente entre la sociedad y los individuos.
Zipes señala que hasta el siglo XIX los cuentos de hadas no fueron recogidos y contados para las mujeres. Además, la mayoría de las colecciones de cuentos, que se pudieron escribir y leer sobre los mitos recogidos, así como libros religiosos, y otros textos, excluían a las mismas.
En términos de cuentos de hadas, mitos y cuentos populares, existe una co-construcción interactiva entre el individuo y el cuento, una incorporación social en cada cuento y la persona o el grupo social que “inventó” el cuento dentro de un determinado contexto social y ansiedades determinadas.
Parece claro que el atrincheramiento cultural de los cuentos de hadas en las sociedades occidentales ha ocurrido en una cultura dominada por los hombres y mayormente para niños varones.
Hay que tener en cuenta que los cuentos de hadas y aportaciones religiosas al inconsciente social parecen ser predominantemente masculinos. De hecho, desde un punto de vista psicoanalítico, esto no es accidental.
En este sentido, se han encontrado más de 24.000 cuentos populares, todos ellos transmitidos oralmente, principalmente por mujeres. La comparación de éstos con sus paralelos en famosas colecciones modernas recopiladas e impresas por hombres, ha sido objeto de numerosas investigaciones.
Dundes (1989) señaló la necesidad de estudiar las versiones particulares de cuentos populares comunes a una comunidad étnica específica para poder detectar las formas en las que el folclore es modificado para encajar con la ideología local o las tendencias mundiales del momento. Otros autores también señalan el rol que los cuentos de hadas juegan en la socialización de género al haber sido modelados e influidos por las agendas culturales, sociales y políticas de la comunidad.
Una revisión de cuentos de hadas "feministas" se puede encontrar en el trabajo realizado por Haase (2000). Una buena forma de trazar la voz femenina es buscar las narraciones transmitidas oralmente por mujeres y compararlas con las colecciones impresas de cuentos bien conocidas y frecuentemente publicadas por hombres.
Foto: Gustavo TM
Uno de los aspectos a señalar es el del papel de las figuras heroicas masculinas en leyendas o mitos, que se distancian de las heroínas como Cenicienta o Blancanieves, que no son figuras heroicas.  Su éxito no es personal, y no pueden servir como modelos sociales. Se asocian con emociones primitivas y valores, percibidos en la narración como inferiores a las representaciones culturales y racionales de los roles patriarcales masculinos. Esta es la razón por la que es tan importante familiarizarse con los cuentos de hadas transmitidos oralmente por mujeres y compararlos con los cuentos impresos recogidos y publicados por hombres.
Un ejemplo podría ser el de la joven que se sacrifica por la supervivencia de su hermano en el cuento de los Grimm "Los Doce Hermanos" en el que la heroína es condenada a un silencio prolongado para poder salvar a sus hermanos del hechizo de la bruja. Si se compara esta versión de los hermanos Grimm con sus paralelas orales recogidas en los archivos de los cuentos populares israelís, éstos presentan a una heroína que no para de hablar para mantener a sus hermanos vivos y humanos.
Algunos colectivos (‘ex feministas’) que han estudiado los personajes femeninos silenciosos en los cuentos de hadas, asocian el discurso con la acción, expresando su voz y pidiendo libertad. Por su parte, el silencio suele ser percibido como algo inferior al discurso y se ve a los personajes silenciosos -frecuentemente femeninos- como de naturaleza pasiva, en comparación con la figura del varón activo. Estas interpretaciones están alineadas con el gran número de publicaciones dedicadas al estatus de las mujeres y la forma en la que son percibidas en términos de discurso y silencio.
En este sentido, se han propuesto algunas soluciones. Una de ellas, la opción de reescribir los cuentos, no resuelve el problema de las representaciones de los estereotipos de los roles de género, ya que se descontextualiza el relato y pierde el sentido que en su día tuvo a nivel social y cultural. Por ello, se han propuesto otras dos alternativas:
La primera es hacer una relectura de estos cuentos revelando los mecanismos sociales que operan en la narración y enfatizando visiones alternativas en relación con el discurso y el silencio. En esta línea, desde la teoría psicoanalítica, los silencios adquieren cualidades creativas y comunicativas. La práctica psicoanalítica reconoce la necesidad de mejorar los métodos de escucha de los silencios del paciente, con el fin de identificar qué es lo que está queriendo decir con ese silencio. Se han identificado dos categorías de silencio, una de ellas lo considera como una resistencia en la que el paciente, de manera consciente o inconsciente, no quiere hablar; el reto en este caso es superar el obstáculo por medio de la identificación de las dinámicas que subyacen a esta resistencia. La segunda categoría considera al silencio como un poderoso elemento de la comunicación, a través del cual ciertas cosas, que no pueden ser expresadas en palabras, pueden ser elaboradas. Adoptando este enfoque, se puede articular la forma en la que "escuchamos" al silencio de las heroínas de los cuentos de hadas.
En línea con lo que dice Bacchilega (1997), los cuentos de hadas sirven como espejo, reflejando al intérprete. Massoud Khan (1974) describe la terapia con un joven de núcleo esquizoide, en la que el silencio era una forma de recrear las experiencias de su primera infancia y sus intentos por comunicarse con una madre depresiva. Solo a través del silencio, el paciente fue capaz de expresar un mayor rango de sentimientos y emociones al terapeuta. En este caso, como herramienta de comunicación, no solo el silencio no se entiende como "inferior" al discurso, sino que se considera como un tipo de creatividad mental.
Desde esta reflexión, es posible adoptar una perspectiva diferente con respecto a las heroínas silenciosas de los cuentos de hadas. Una perspectiva que nos anima a hacer una cuidadosa escucha de su silencio, intentando revelar sus diferentes significados ocultos y no verlas automáticamente como heroínas sacrificadas. En su lugar, este sacrificado silencio puede verse como un grito de auxilio producto de la discriminación social.
La segunda alternativa, es la que hemos mencionado anteriormente: comparar los textos impresos masculinos con los orales femeninos. Las heroínas mostradas en las versiones orales son más activas que las expuestas en las versiones de los Grimm. No solo no son silenciadas, sino que parecen tener más grado de libertad en cuanto que la belleza no es su principal característica. Es cierto:, aún queda mucho trabajo por hacer para conseguir la igualdad y no estamos sugiriendo que los cuentos no contengan sesgos de género o discriminación sexista. N obstante, la oportunidad de comparar los cuentos orales con los escritos puede ayudar a revelar algunos de los mecanismos sociales involucrados en este tema.
El inconsciente social, como ya hemos comentado, se nutre de las historias populares como códigos de la experiencia social y a través de ellas, vamos viendo sus cambios y evolución a través del tiempo.
De manera gradual, la palabra escrita ha ido reemplazándose por películas y animaciones y a la colección de conocidos cuentos de hadas se han incorporado “El Mago de Oz”, Harry Potter, los Juegos del Hambre, y muchos más que dan cuenta de la situación cultural, social, política y económica actual. En cada uno de ellos, el héroe o la heroína afronta un peligro o tiene que hacer un viaje, debe superar obstáculos y, en la victoria, permanecen ‘puros e inocentes’. También encontramos libros que impactan en la sociedad de manera no esperada (como es el caso de 50 sombras de Grey).
Foto: Albert García
Hoy en día existen plataformas de presión social, comunidades de ciudadanos activos que buscan promover la participación de la sociedad. Algunas son negocios privados que obtienen ingresos en función de las peticiones que dejan los ciudadanos en su web, otras tienen una clara orientación política y/o religiosa.
Plataformas de juego, youtubers, redes sociales, todos juegan un papel importante en cuanto a la transmisión y reflejo de la sociedad actual, en cuanto a comportamiento, pensamiento y preocupaciones del momento, son portadores de estos mensajes y reveladores de las ansiedades de una sociedad en particular.
¿Qué es lo que hoy en día hace que una película, un libro, etc. triunfe e impacte en la cultura? Shudson identifica cinco factores para explicar el éxito de una idea, tomando el ejemplo de 50 Sombras de Grey:
  • Recuperabilidad (accesible a las personas) se consigue por medio de internet y mecanismos de lectura electrónica.
  • Fuerza retórica (resulta atractivo) por su contenido erótico/pornográfico.
  • Resonancia (relevancia para ser público) con una cultura en la que la sexualidad se ha ido volviendo cada vez más autónoma, un campo de acción independiente que contiene sus normas y sus valores propios.
  • Retención institucional (capacidad de alcanzar a muchas personas) reside en que movilizó muchas organizaciones sociales.
  • Resolución (capacidad de influencia) debe encontrarse en el hecho de que ha tenido un impacto significativo en la vida sexual de sus lectores.

Illouz dice que intenta comprender cómo el intenso placer que provoca la lectura de la trilogía resuena con la estructura sociológica de las relaciones de hombres y mujeres en la actualidad. Dicho de otro modo: cómo encaja en las estructuras culturales de países posfeministas en el capitalismo tardío… Entender un relato no es simplemente un proceso cognitivo, sino un difuso y complejo proceso en el que usamos la cultura (sus valores, sus historias e ideales) para dar sentido a nuestra propia experiencia. En definitiva, se trata de entender por qué ciertas narraciones son tan “apropiadas” para su sociedad.
Podemos suponer que los best seller codifican condiciones sociales que amenazan la capacidad de los individuos de perseguir algún objetivo central, como la sociedad, la felicidad o la riqueza material.
Foto: Mehran-Djodan
Una segunda hipótesis que plantea Illouz es que los textos tienen probabilidades de hacerse muy populares cuando ofrecen resoluciones (simbólicas) a contradicciones sociales.
Sumado a todo lo anterior, está el hecho de que el feminismo ya no representa únicamente un movimiento político, sino un código cultural utilizado en la publicidad, series de televisión, películas y novelas.
Ahora bien, tal y como se pregunta Núñez, si bien el feminismo ha hecho progresos en el lugar del trabajo (con la demanda de igual paga y representación en los puestos de dirección), dicho progreso no es palpable en las esferas del consumo y de los medios, donde las mujeres están hoy todavía más sexualizadas, y el control de los hombres se ha profundizado. El resultado ha sido una mayor sexualización de la identidad de la mujer… Es a través del sexo y la sexualidad que se muestra a las mujeres realizando un simulacro de su emancipación.
De este modo, parece que la sociedad actual intenta incorporar nuevos códigos y símbolos, mientras lucha contra opciones imparciales que, o bien rebaten el statu quo y la historia cultural con posiciones y dudas extremas en materia de género; o bien se acomodan en resoluciones de pseudo-igualdad con el objetivo de satisfacer ciertas demandas sociales. Aunque cada vez se hagan más esfuerzos por comprender el tema y generar cambios, convivimos en una sociedad en donde la igualdad de género sigue siendo una entelequia. El tema representa uno de los tópicos y reflexiones que más inconsistencias genera a nivel personal y social; lo cual sin duda tiene que ver con el material de aquel inconsciente social que emerge en las narraciones sobre las que hemos reflexionado. Ser consecuente con un compromiso ideológico en cuanto a la igualdad, requiere dotar de nuevos significados las narraciones, de forma que consigan enriquecer dicho cambio.
Como muestra de la dicotomía en la que actualmente nos encontramos, pasamos dos ejemplos que lo ilustran:
  •  Vídeo en youtube que satiriza la prohibición de las mujeres saudís al volante. "No Woman, nodrive" (2013)
  • Artículo y publicidad de Vogue:

Y, por último, transcribimos un párrafo publicado por Lola López Mondéjar con opiniones al respecto:

El inconsciente es machista y sexista, insisto, porque se formó a partir de un lenguaje patriarcal que aún no podemos matizar suficientemente para que se incluya a las mujeres; porque incorporó relaciones familiares donde la dominación masculina y el privilegio epistémico del varón eran la norma; porque reproduce involuntariamente una cultura donde la mujer ocupó siempre lugares subordinados. Todo esto construyó nuestros mecanismos más íntimos, y configuró la subjetividad de hombres y mujeres al modo convencional. De ahí que, en la lucha por la igualdad, el escenario de la batalla haya de ser tanto interno como externo. Porque no se trata solo de cambiar nuestra conducta racional aplicando voluntad y cognición, sino de vigilar una disposición inconsciente automática, irracional y, a menudo, sutil, que persiste en actitudes en las que quizás no nos reconozcamos, tan contrarias pueden llegar a ser respecto a nuestra representación consciente. Es por eso que la auto-vigilancia tiene que ser estricta, porque la identificación de las inercias no es fácil, y porque el patriarcado cuenta con un terrible cómplice interior. Un cómplice con quien en algunas cuestiones es difícil negociar, que nos llena siempre de contradicciones. Un cómplice que ríe los chistes machistas, por ejemplo, o que educa de forma diferente en las tareas domésticas a nuestros hijos que a nuestras hijas. Todo ello, a nuestro pesar. 

        Fuentes:
  • Eva Illouz - Illouz, E. (2014) Erotismo de autoayuda. Cincuenta sombras de Grey y el nuevo orden romántico. Buenos Aires: Katz. Socióloga y escritora (1961) - 2 de junio de 2015 - Marta Hurtado de Mendoza — @pandademendoza
  • https://fnunezmosteo.wordpress.com/2015/03/26/cincuenta-sombras-de-grey-segun-eva-illouz/
  • Benneth Roth (2015) Does the Social Unconscious have a Gender? Response to Tubert Oklander's (2014) and Raufman and Weinberg's (2014) articles on the Social Unconscious
  • Ravit Raufman and Haim Winberg. Response to Bennett Roth's (2015) Does the Social Unconscious have a gender? Response to Tubert Oklander's (2014) and Raufman and Weinberg's (2014) articles on the Social Unconscious
  • http://www.vogue.es/moda/tendencias/articulos/tendencia-genero-neutro-genderless-moda-unisex/22643
  • http://www.fao.org/gender/gender-home/gender-why/por-que-el-genero/es/
  • https://www.youtube.com/watch?v=Ko9IyZUO0-o
  • Lola López Mondéjar. El inconsciente es patriarcal: cuidado con él. http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/03/08/inconsciente-patriarcal-cuidado/811655.html


viernes, 13 de noviembre de 2015

El paradigma de la felicidad: síntomas del hombre moderno

Lo cultural deja su huella en el significado con el que dotamos las emociones e imágenes personales. Los símbolos y deseos se alimentan de lo que lo social advierte, de manera que se derivan modelos que terminan por estructurar vidas y el significado que a ellas les conferimos.

El mundo actual se esfuerza por proyectar el paradigma de la felicidad. Las leyes secretas de lo que hemos de mostrar a los demás se rigen por este. Lo negativo, los días grises, quedan fuera de la «biografía», de nuestras «imágenes», de las actualizaciones de nuestro «estado». ¿Qué pasa con aquello otro que queda a oscuras? ¿Qué queda de aquello que se mantiene al otro lado de nuestro «muro»?.