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Foto: Janine Bergman |
Muchos padres acuden a nuestra
consulta preocupados por el rendimiento (o comportamiento) de sus hijos a nivel
escolar. Algunos de ellos lo ven como un elemento aislado (“es un niño buenísimo, pero está desmotivado y no le
va bien en el cole”) otros alcanzan a ver la relación de este elemento con
otros factores que pueden estar generando un conflicto en el niño, cuya vía de
expresión se refleja en el rendimiento escolar (“va flojo en los estudios y
tenemos la sensación de que se debe a algo más que no conseguimos entender…”).
Con frecuencia se nos presenta en
la consulta una situación común en la labor de atención a niños y adolescentes relacionada
con esta dicotomía: Por un lado, tiene que ver con la necesidad de darle
matices a esa idea de muchos padres de que el desempeño escolar está aislado de
otros factores (“sólo necesita ayuda para mejorar en los estudios”) y por otro,
poder hacer entender que no porque los estudios del niño sean lo más notorio, el
conflicto del niño no está relacionado con el contexto que le rodea, incluyendo
al familiar (aquello de “todo va normal
en casa, el que necesita atención es el niño”).