
El mundo actual se esfuerza por
proyectar el paradigma de la felicidad. Las leyes secretas de lo que hemos de
mostrar a los demás se rigen por este. Lo negativo, los días grises, quedan
fuera de la «biografía», de nuestras «imágenes», de las actualizaciones de
nuestro «estado». ¿Qué pasa con aquello otro que queda a oscuras? ¿Qué queda de
aquello que se mantiene al otro lado de nuestro «muro»?.