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Kurt Gledhill |
La muerte es parte ineludible de
la vida. La muerte de una mascota, de una persona cercana, de los abuelos… los
niños no viven exentos ante el hecho de la muerte. El problema se presenta
cuando hay que explicar a los más pequeños el fallecimiento real de un ser
querido, lo cual resulta en muchos casos un tema delicado y evitado en la
familia.
Cuando los adultos
tienen que enfrentarse a la difícil tarea de explicar a un niño/a que una
persona cercana ha fallecido, a veces optan por usar metáforas como “se ha ido
de viaje, de vacaciones, está dormido”, o simplemente deciden que “es
mejor no decirle nada” o que “ya se lo diremos cuando vaya siendo mayor”.